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Imagen de la semana Sept. 11, 2009

© Proyecto Humboldt. Cedido para su digitalización por la Biblioteca Municipal de La Orotava

Tiscamanita, Fuerteventura, 1884

Fuente bibliográfica: "Tenerife and its six satellites or The Canary Islands past and present. Volume II." (Stone, Olivia M., 1887)

El 4 de febrero de 1884, Olivia Stone llegaba en camello a Tiscamanita, pequeño pueblo majorero asentado en un llano rodeado de colinas, cerros y algunos volcanes y antiguos ríos de lava ya cubiertos de líquen. En aquella época había en esa zona campos de cochinilla, fincas de cultivo, alguna tahona y molinos de gofio en los que se elaboraba un pan muy bueno y nutritivo.
El mismo día de su llegada llovió. Habían pasado 7 años desde la última vez, por lo que muchos niños del pueblo vieron llover por primera vez en sus vidas. Según Stone, la emoción y la alegría ante fenómeno tan insólito no la vio sólo en los niños: el pueblo entero se entregó fascinado a la contemplación de la lluvia, como si no quisieran perderse una gota mojando el suelo árido.
Stone incluyó en su obra esta única imagen de su paso por Tiscamanita. Le llamó mucho la atención la indumentaria de este lugareño, confeccionada a base de harapos y salpicada de remiendos por todas partes. De esta guisa y con la azada apoyada en el hombro disponía a los camellos para que hicieran girar la noria y sacar agua del pozo. Por entonces, en el valle cercano a Tiscamanita, había numerosas norias conectadas a un pozo y siempre se hacía uso de un par de camellos para extraer el agua. Hace mucho que tales construcciones desaparecieron y que los pozos se sellaron con cemento. Esa manera de extraer agua suele abandonarse siempre que sea viable canalizarla desde algún lugar donde abunde, pues en territorios tan áridos como Fuerteventura, el nivel a que se encuentra agua puede descender con el paso del tiempo, con lo cual hay que ir perforando cada vez a mayor profundidad para llegar a ella. Ese proceso se hacía muy difícil todavía en el siglo XIX en Tiscamanita, de escasos recursos y de población escasa y muy pobre y ya en el XX totalmente innecesario.

Texto: Masu Rodríguez