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Imagen de la semana 21 de Octubre de 2014

© Proyecto Humboldt. Cedido para su digitalización por el Jardín de Aclimatación de La Orotava

Paisajes cocidos por el sol

Fuente bibliográfica: "Les Îles Canaries. Description de l´archipel." (Pitard, Joseph, 1908)

En 1952 llega a Canarias Elizabeth Nicholas, quien en ese entonces trabajaba como corresponsal para el periódico inglés Sunday Times. En 1953, Nicholas publica Madeira and the Canaries, una obra en la que nos habla de las islas de forma extensa, documentándose acerca de su historia e industria y tomando como referencia las publicaciones escritas por afamados visitantes de estas islas como George Glas, Oliva Stone y A. Samler Brown. Escrito como guía de viajes, es sin duda interesante el aspecto marcadamente rural en que presenta la vida en las islas, analizando el sistema agrícola que caracterizan la economía isleña.  Se diferencia de otros textos en la forma en que destaca los paisajes áridos de Canarias sobre los más frescos y verdes, pues describe con bellos adjetivos las zonas secas, señalando que desde su punto de vista “no existe en el mundo paisaje más emotivo y hermoso que el de líneas y líneas de colinas doradas, cocidas por el sol, destacándose contra el cielo azul, el repentino estallido de color de un grupo de flores tropicales; la sensación de un mundo reducido a su esqueleto que enseña sin vergüenza” (108). J.E. Jiménez Fuentes apunta a que esta preferencia de la autora se debe a un cambio de mentalidad, “una nueva sensibilidad, pues los victorianos siempre prefirieron la zona norte de las Islas, donde el clima resultaba más templado y la naturaleza más pródiga en verdores que el de las ardientes llanuras del sur con sus campos yermos” (23). En contraste con estos textos victorianos, Nicholas registra una vida campestre que encuentra belleza en la descripción de terrenos  baldíos y duros:

Aquí siempre están el sol y los grandes espacios, como las montañas y el cielo; y existe la antigua, fuerte y dura raíz de la vida del campesino, firme e inamoviblemente aferrada a la buena tierra roja.

Cuando me acuerdo de Canarias recuerdo muchas cosas; pero creo yo que la primera que me viene a la mente es que son islas donde es posible ser feliz. (Elizabeth Nicholas, 203)


Texto de: Silmar Betsaida Álvarez Pérez

Texto: Masu Rodríguez