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Imagen de la semana 15 de Diciembre de 2014

© Proyecto Humboldt. Cedido para su digitalización por la Universidad de La Laguna

Trabajadores de medio metro

Fuente bibliográfica: "Impressions et observations dans un voyage à Ténérife." (Mascart, Jean, 1910)

 

Las condiciones de vida en Canarias durante el siglo XIX y principios  de siglo XX fueron muy duras para todos los habitantes, en especial para los campesinos y sus hijos. Aunque las alusiones a los niños canarios en la literatura de viajes son muy breves, las notas que nos dejaron los visitantes extranjeros revelan que tampoco podían  disfrutar de una vida fácil.

Olivia Stone se asombraba no de que mueran sino de que vivan, ya que parecen ignorarse las normas más elementales de higiene (Vol. I: 394). De hecho, la ausencia de higiene era por entonces uno de los principales factores causantes del elevado número de mortalidad infantil.  Muchos escritores detallaron lo sucios que solían estar los pequeños, como A.B. Ellis, quien afirmaba que era todo un espectáculo ver a los niños, desaseados y medio vestidos, jugando (45). Elizabeth Murray comentó haber visto a una niña  huérfana mendigando en la calle; en su obra también describe a otros niños que colaboraban con sus familias en las labores domésticas. A edad muy temprana, los niños debían ayudar en el campo, y las niñas lavaban y cargaban el agua. Todo ello lo realizaban andando descalzos por caminos tortuosos. Pero si hay algo que destaca en estas obras es el hecho de que los escritores presentaran a los niños correteando y jugando juntos. Isaac Latimer menciona la buena impresión que le causó la alegría de los niños en un lugar donde poco esperaba que se les diera tal libertad de movimientos:
La gente permite a los niños hacer lo que quieren en las iglesias. Como generalmente no llevan zapatos o calcetas, sus rápidos movimientos no hacen ruido y la gente parece divertirse con sus erráticas maneras. (61)


Texto de: Silmar Betsaida Álvarez Pérez

Texto: Masu Rodríguez